Argentina es un país en el que hacer una parrillada es un arte. Los argentinos son expertos en estos menesteres, contando con ciertos trucos para sacarle el mayor partido a la carne y conseguir unos resultados para chuparse los dedos.

Para comenzar, la carne debe permanecer a temperatura ambiente al menos una hora entes de iniciar el cocinado. Este truco la hará más sabrosa y tierna. Como cada pieza requiere una temperatura diferente, lo apropiado es comenzar por la más pequeñas, como chorizos o similares, que van a aprovechar muy bien el intenso calor de las primeras brasas y quedarán muy bien hechos. Ponlos cortados en rodajas y ve dándoles vuelta cada pocos minutos para conseguir homogeneidad en su punto final, un detalle que dará valor al resultado. El orden de las carnes no es ninguna banalidad, por lo que debemos continuar con otras carnes que necesiten una lumbre menos potente para que se hagan lentamente. Por orden, podemos ir añadiendo la entraña, el entrecot de lomo alto, que no va a requerir más de cinco minutos por cada lado para que quede en su punto y que serviremos a tiras, y el churrasco, que aprovechará las últimas brasas para hacerse a fuego lento, sin prisas.

Recuerda que la sal, siempre gruesa o en escamas, debe añadirse una vez cocinada la carne, para que no extraiga los jugos y la pueda dejar “sequerona”. En la parrillada argentina, las piezas suelen trincharse a trozos para que los comensales puedan servirse con más comodidad. El acompañamiento perfecto para nuestros bocados típicos de la parrillada argentina rematará nuestro trabajo: patatas asadas, ensaladas diversas y sobre todo una buena salsa, que sin duda tiene en el chimichurri su mejor elección. Buen provecho.